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Dra. Mireya Vega
Médica Ginecóloga - APROFE – Quito
Los efectos adversos de algunas sustancias químicas sobre la
reproducción se han conocido desde hace siglos; por ejemplo, se
reconoció que el plomo era un peligro en la Roma antigua. Desde
hace más de 100 años, se descubrió que las mujeres expuestas al plomo
en la industria europea de cerámica estaban en alto riesgo de
esterilidad, abortos, mortinatos y muerte del lactante durante el
período neonatal. Durante el siglo XIX e inicios del XX, se
sospechó también efectos negativos de otras sustancias químicas.
Al
aumentar de modo notable la cantidad de mujeres en la fuerza laboral,
también se ha elevado el número de las que están potencialmente
expuestas a riesgos, no sólo químicos, sobre la reproducción en sus
lugares de trabajo.
El artículo aborda esta clase de riesgos, sus
efectos sobre la capacidad reproductiva y el embarazo y algunas medidas
preventivas. Riesgos como los químicos: exposición a plomo,
mercurio, pesticidas, solventes orgánicos, estireno, lugares de
trabajo y/o circunstancias donde podría existir este tipo de
exposición; así como otro tipo de riesgos para el embarazo como la
fatiga, estrés, riesgos posturales, levantamiento de pesos exagerados,
entre otros.
Concluye que, en sí mismo, el hecho de trabajar
durante el embarazo no aumenta el riesgo de complicaciones y propone la
integración de los servicios de planificación familiar en los lugares
de trabajo, argumentando que contribuyen a mejorar la salud de la
familia y a salvar vidas, así como a que las mujeres puedan permanecer
en el empleo y continuar trabajando para su propio sostén y el de su
familia.
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