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Durante los años 70, APROFE incorporó el tema de Educación Sexual en las actividades educativas que comenzó a ejecutar desde 1965. El incluir esta temática, permitió dar a conocer a la población, que la Educación Sexual, trabajada desde la integralidad, puede ser un elemento de cambio para tener los conocimientos necesarios y estar conscientes de nuestras actitudes y valores, los mismos que nos lleva a aceptar y vivir nuestra propia sexualidad, y la de otros y otras, en forma libre y responsable.
En la mayoría de los hogares y centros educativos, aún se sigue enfocando el tema de la sexualidad, desde la anatomía y fisiología del cuerpo humano y de los órganos reproductores, como única información necesaria para los y las jóvenes. Este desconocimiento, sumado a la publicidad, a las temáticas de las telenovelas erotizadas y al fácil acceso a la pornografía que exacerban la genitalidad, confunden y distorsionan lo que es la sexualidad. Las contradicciones entre el discurso de los adultos, sus prácticas sexuales y lo que, por el contrario, se informa a los y las adolescentes, hace poco creíble el mensaje que reciben.
El trabajo que hace APROFE en el campo de la educación sexual, constituye apenas un pequeño esfuerzo, que se diluye ante la magnitud del problema a nivel nacional, que enfrenta la población adolescente.
Por su problemática abrumadora, tiene como resultado un fuerte impacto social. Entre sus consecuencias resaltan:
- Las familias disfuncionales;
- Deserción escolar;
- Embarazo en adolescentes;
- Consumo de drogas;
- Infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
- Prejuicios sociales;
- Desempleo y subempleo, y,
- Una elevada tasa de emigración que conlleva a la ruptura del núcleo familiar.
¿Cómo enfrentar estas situaciones desde nuestra organización, que cuenta con recursos económicos y humanos limitados? Todas y todos sabemos que se necesitan políticas de Estado y un compromiso de todos los sectores para mejorar las condiciones de vida de la población.
APROFE, desde 1991, intensificó su trabajo con los y las adolescentes, e incluyó una nueva mecánica: los talleres participativos, donde los y las jóvenes pudieran explorar los conocimientos, actitudes y percepciones de su sexualidad, enfocada en el entendimiento del ser humano como un ser bio-psico-socio-cultural.
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