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Lo escucho en la televisión, en la radio, en comentarios de mis vecinos y amigos o de la gente con la cual me cruzo en la calle; y siempre llegan al mismo punto: los problemas con los/as adolescentes se deben a la “falta de comunicación” con los padres y madres. Los chicos y chicas “de ahora” ya no hablan con la familia; nunca se sabe que les pasa; si uno les pregunta algo, responden vagamente o no responden; si se insiste en conocer lo que les pasa, se enojan y se encierran en su cuarto o se van con sus amigos o amigas, y entonces decimos que “ en la familia no hay comunicación”. Pero, ¿será cierta esta respuesta tan común cuando nos vemos en una de las situaciones que mencionamos antes?. No lo creo, en realidad. Aclaremos un poco esto.
Primero, que es la comunicación?: Tradicionalmente nos enseñaron que era la transmisión de información de una persona a otra o a otras, pero mas allá de emitir datos, nosotros al comunicarnos decimos o dejamos ver lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Segundo: existen varias formas de comunicarnos, sea charlando, escribiéndonos, mirándonos, acercándonos a alguien, o por el contrario alejándonos de la misma persona, pues si no hablo con alguien, le estoy dejando ver que por cualquier razón no siento ganas de entrar en contacto con él o ella. Si estamos en una charla entre amigos o amigas y dirijo mi mirada solamente a algunas personas, estoy excluyendo a otras. En conclusión, aunque hagamos o dejemos de hacer, siempre nos estamos comunicando.
Entonces, si chicos y chicas casi no conversan con los miembros de su familia, nos están diciendo algo muy importante, y es que con ellos/ellas probablemente existe algún malestar, resentimiento y/o incomodidad.
Si chicos y chicas no conversan ciertos temas con padres o madres, nos están comunicando posiblemente que no sienten la suficiente confianza para tratarlos con ellos o ellas, o porque perciben que papá o mamá no conocen el tema en cuestión o que temen ser regañados/as, juzgados / as entre otras probables causas.
Pero por lo general, no solo son los/las adolescentes quienes se comunican inadecuadamente, sino también padres y madres evitando charlas sobre temas tabúes para ellos/as, transmitiendo sus sentimientos de inseguridad a sus hijos e hijas, así como sus prejuicios con frases cortantes y moralistas para no seguir hablando de “eso”. Sin mencionar la común salida del “no tengo tiempo para eso”, que en muchas ocasiones es real, ya sea porque padres y madres trabajan dobles turnos o porque emigran a otros países dejando a los/las menores a cargo de otros familiares.
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