|
Quizás cuando leíste el título, te preguntaste que queríamos decir con esto? De qué se estaba hablando?. Bien, yo también me cuestiono sobre que, específicamente, quiero decir, pensar, sentir, hacer o no hacer. Desenredemos un poco esto.
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos tomando decisiones: decido si me levanto temprano o tarde; si hago mis tareas o las pospongo a última hora; si hago las cosas apurado / ada o tomo mi tiempo para ver lo que me conviene. En fin, siempre estamos decidiendo, aunque después de un rato nos arrepintamos de lo que hicimos o dejamos de hacer, ya que la vida esta llena de caminos que tomar y cada uno nos lleva a algún lado, pero, ¿sabemos a donde nos dirigimos?.
En ocasiones sí, e incluso deseamos ir al lugar elegido, pero ¿que pasa cuando no conocemos las consecuencias de lo que decidimos hacer, o no hacer? ó ¿que pasa cuando aquello que estamos por elegir, no esta acorde a lo que creemos correcto, o nos hace sentir mal, con sentimientos de culpa, o simplemente incómodos /as?. Es allí donde nos detenemos y no sabemos que decidir, y muchas veces no escogemos nada (lo cual también es una decisión). Parece un trabalenguas complicado de repetir pero igual de complicado es tomar ciertas determinaciones. Sobre todo cuando pensamos que ciertas dificultades o problemas no nos pasarán a nosotros, aunque en el fondo sabemos que existe la posibilidad de que suceda lo no esperado, de que se den cuenta de mis mentiras, de mis bajas notas que evité mostrar, o de cosas más difíciles aún, como enfrentar embarazos no planificados, problemas con la justicia, con drogas, etc.
Vemos que las cosas no son tan fáciles como parecían y que existen decisiones superficiales y habituales que a diario tomamos y también decisiones que pueden marcar nuestra vida, trayendo consigo muchas cosas buenas o no tan buenas, dependiendo de cómo y quien lo mire. Así, entramos a otro embrollo, porque lo que es bueno para ti, quizás para mí no lo es tanto, y lo que tu permites, probablemente yo no lo permito, y lo que tu piensas que es correcto, quizás para mí no lo es, ya que cada persona es un mundo distinto con criterios, límites, normas y valores diferentes que hay que respetar.
Así, debemos reconocer qué es lo que nos agrada y desagrada, hasta donde permitimos ciertas situaciones, y si cuando elegimos lo hacemos atendiendo a lo que creemos o lo que desean los otros u otras (y esto último también es una decisión).
Entonces te preguntaras: ¿ como sé cuál es el camino correcto? Pues, no hay respuestas absolutas para este cuestionamiento, por la sencilla razón de que cada persona tiene diversas opciones que escoge de acuerdo a su conveniencia, comodidad y cómo perciba la situación.
...... continúa en documento completo .....
|